BAC 2016: 4 Puntos de Vista para Concluir la Bienal

BAC 2016: 4 Puntos de Vista para Concluir la Bienal

Hace ya algunos días del final de la 1er Bienal de Arquitectura Guatemalteca. Luego de tomarnos un tiempo para digerir todos los acontecimientos de este evento, concluimos con este breve espacio de opinión, en dónde cuatro arquitectos nos comparten sus impresiones, a manera de revisión, de lo acontecido en esa semana. Un merecido broche para cerrar este evento.

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BIENAL DE ARQUITECTURA DE GUATEMALA por Luis Fernando Castillo

Hablar de la bienal de arquitectura de Guatemala, es hablar de la sinergia y de los cambios que se manifiestan en nuestro país, es hablar de asumir un liderazgo y ocupar un vacío que por muchos años se había dejado en el gremio de la arquitectura. Son reconocidos los congresos y actividades académicas que la mayoría de escuelas de arquitectura organizan año con año, pero no se hacía una premiación y un reconocimiento a las ideas y propuestas que trascienden en el país de la “eterna primavera”.

Es muy importante visibilizar los créditos de la 1ª Bienal de Arquitectura en Guatemala, a los directores, al comité curatorial, al jurado calificador y a todo el equipo de producción, ya que gracias a su trabajo se logró montar un evento de primer nivel, con una agenda nutrida de temas pertinentes en nuestro que hacer.  Se iniciaron muchos diálogos y discusiones, que positivamente post-bienal, se sigue hablando de los temas que encendieron los paneles sobre la educación de la arquitectura, la utilización de la tecnología, los papeles diversos en el oficio y la profesión, lo público, lo urbano, el territorio y lo político.

Es importante resaltar la selección de conferencistas, fue precisa y asertiva, ilustraron sobre posturas, protagonismos y antagonismos que vivimos en Latinoamérica y en especial en Guatemala.  Lo que quizás puede estar mejor, es cambiar que la conversación siga siendo solo entre arquitectos y que tengamos una mirada incluyente entre la capital y los departamentos, también es sumamente importante una descentralización de los espacios de legitimación de la arquitectura, y reconocer que existen otros municipios y comunidades, aparte de Guatemala y Xela, dónde también se practica y oficia; así como los otros lugares en donde no se oficia pero hay demandas de soluciones habitacionales y de servicios básicos.

Sobre los premios Danta fueron 50% reconocimiento a la trayectoria, 20% a la innovación en diseño, 20% aplicación de tecnología, 10% lo social, lo político y otros. Principalmente se reconoce y galardona a la trayectoria de los arquitectos más representativos de los últimos años, de quienes era necesario reconocer en la 1ª BAG, pero al mismo tiempo servirá para replantear en las próximas ediciones los lineamientos y bases de participación, sobre todo para que la BAG sea un espacio que reconozca la innovación y los impactos positivos que una intervención o inclusive una acción pueda influir en un territorio, y a la vez que la BAG permita refrescar los diferentes espacios dónde se enseña, se piensa o se práctica arquitectura.

La BAG nos dejar ver que existen muchos vacíos en el medio de la arquitectura. Para empezar el Colegio de Arquitectos, que debiera de tener un papel protagónico en el reconocimiento y premiación de las buenas prácticas en nuestro país,  se necesita un liderazgo autentico y que logre articular un gremio, que por tradición siempre está tan dividido, y que es el ente que cuenta con los recursos, sin dejar de mencionar la obligación, de organizar o al menos de apoyar la BAG. En segundo plano la academia de la arquitectura, los premios en las categorías de estudiantes revelan que en gran medida, las propuestas están faltas de contenido, un excesivo avance en el uso de tecnología, sobre todo en la producción de escenas y renders pero que en su mayoría faltan los actores y usuarios de la arquitectura, algunas excepciones que se enfocaron en contextos remotos y periféricos, pero en general una academia que necesita proponer alternativas a los problemas locales, y que principalmente salgan iniciativas con modelos de investigación y experimentación, que también necesitan ser estimulados y promovidos en el marco de la BAG, para que proyectos como el de “Vivienda Productiva en Quetzaltenango” reciban incentivos y fondos para que se puedan testear y llevar solución a la problemática y déficit habitacional.

Como bienal de arquitectura seguramente habrán muchas reflexiones y retos para las siguientes ediciones, entre algunas seguramente la inclusión del territorio guatemalteco con su gran riqueza pluricultural y multiétnica, la descentralización de dónde se legitima la arquitectura, y la riqueza y los aportes que el comité curatorial pueda aportar, “Espacios y Contextos” puede ser reconocido por el mérito de haber promovido la 1ª bienal, pero que a la vez nos sirve de interpelación para reconocer que nuestra conversación sigue siendo solo entre arquitectos y que en nuestro país faltan tratar “lo público y lo social”, existe una trayectoria muy interesante en la arquitectura que dirige sus servicios al sector empresarial y privado, pero Guatemala también demanda que la arquitectura atienda las demandas urgentes, que participemos en las discusiones públicas, que sumemos a la “Agenda Urbana GT” y que como arquitectos volquemos nuestra mirada hacia una arquitectura de acción, comprometida y con responsabilidad en los problemas de los guatemaltecos.

 

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 LA BIENAL: CIUDAD, COLABORACIÓN Y LIBERTAD  por Rudy M. Pineda

La sociedad, el barrio, la ciudad, los famosos colectivos, la polis, fueron el centro de atención de la Bienal de Arquitectura de Guatemala. “La arquitectura debe tener un enfoque social” mascullaba uno. “La ciudad os hará libres” esgrimía otro. “Olvidémonos de polarizar nuestras acciones, ¿qué es bueno?, ¿qué es malo?, ¡que importa!, concentrémonos en construir” relativizaban por allí.

Ellos forman parte de quienes se encuentran construyendo y desarrollando nuestro contexto. Y por más humildes y modestos que pretendan sonar, un sencillo hecho no debe de pasar desapercibido, son ellos, de manera individual, quienes han tomado las decisiones, son ellos quienes han filtrado las ideas para cada proyecto, son ellos quienes han logrado materializar sus ideas; por más absurdas, por más locas que pareciesen; han logrado expresar, unos con mayor honestidad que otros, como sus conceptos generan un valor agregado capaz de aumentar la plusvalía de aquello a edificar.

El que aceptasen muchos el hecho que el Arquitecto es un hombre, y que por sus limitaciones físicas no es capaz de percibir y procesar toda la información que la sociedad genera, y que por ello diseñasen para lo inesperado, lo espontáneo: la apropiación del usuario; no debe confundirse con humildad. Esta aceptación es un acertado juicio de la realidad ya que el conocimiento se encuentra disperso.

Es por este motivo que la colaboración entre personas es tan importante. Es por este motivo que la colaboración entre personas debe ser libre. Porque siempre será más eficiente dejar que cada ciudadano escoja con quienes desea planificar su contexto.

“El gobierno no tiene dinero, el gobierno no tiene recursos” afirmaba un vecino en la Bienal. Por supuesto que no, son los ciudadanos quienes tienen el capital, quienes son los dueños de los recursos, y quienes deben ser libres de disponer de dichos recursos para poder asociarse con quienes ellos consideren dignos para construir ese escenario en donde quieren vivir. Además ¿Quién sabe más: un burócrata empleado municipal, o quienes habitan el barrio? ¿Qué evita que los habitantes de un barrio puedan edificar su propio contexto? ¿Necesitan de la tutela de un cíclope todo conocedor? ¿O necesitan menos regulaciones que abaraten los procesos de los productos necesarios para edificar? ¿O necesitan eliminar impuestos a todos los productos para que existan más personas capaces de comerciar, y así aumentar el capital para para poder construir?

Una cosa es segura, en una ciudad ocurren infinidad de eventos al mismo tiempo, se compra una propiedad por aquí mientras por allá niños aprenden matemática, y por otro alguien esta recibiendo una operación del corazón; Es por esto que los problemas de la ciudad no se pueden resolver con regulaciones a la urbe, ni expropiando, y mucho menos, alterando las tasas de interés de prestamos para la adquisición de vivienda, contrario a lo que un expositor balbuceaba en la Bienal; porque no se puede hacer ceteris paribus para pretender “solucionar” las externalidades de una ciudad (y menos un país) a base de uno solo de sus sistemas, con el fin de incentivar el desarrollo; hacerlo es cómo tener un caballo pura sangre en el Turf, y por temor a que pierda la carrera, amputarle una pata para que tenga menos peso, ya que supuso que así correría más a prisa.

En un país pluricultural como el nuestro, las opciones políticas lógicas a seguir son aquellas que permitan la libre asociación entre individuos. Contamos con muchos grupos de personas, con pensamientos e idiosincrasias tan distintas entre sí, que el querer planificar todo un país a base de una sola política centralizada nacional resulta absurdo.

Claro está, que dichos escenarios en donde se pueden empezar a sintetizar idiosincrasias en cultura, solo es posible a través del principio de no agresión, o sea, el respeto a los derechos individuales: el derecho a la vida, el derecho a la libertad, el derecho a la propiedad privada, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la “búsqueda de la felicidad”, etc. Ya que sin estos, nadie podrá decidir (con su propio esfuerzo de respaldo) a quienes querrá de vecinos, ni qué tipo de urbe quiere construir, y menos aún, que costumbres desea llevar a cabo. El Arquitecto puede construir el contexto, pero es el ciudadano quien lo termina ajustando a su estilo de vida a través de la apropiación del artefacto, como bien demostraron los costarricenses al exponer su proceso de diseño.

En lo urbano, las ventajas del principio de no agresión se perciben gracias a la libre colaboración. Esta permite que cada individuo decida con qué tipo de personas desea vivir y trabajar, y con quienes no. Para así lograr que cada diferente barrio se pueda desarrollar a partir de la voluntaria cooperación de aquellos individuos que quieren pertenecer a ellos.

La libertad también ha permitido que la tecnología convierta nuestras ciudades en artefactos cada vez más eficientes (Smart Cities), demostrándonos que quien mejor puede “corregir” las aborrecidas externalidades negativas resulta siendo el emprendedor que lee el mercado y desarrolla “Apps” que nos posibilitan intercambiar información acerca del tráfico, que nos

proveen de servicios de movilidad eficientes, que nos facilitan la búsqueda por un alojamiento, que nos permiten comerciar predios con mayor agilidad y ¡hasta nos ayudan a espantar cacos! Por esto me reconfortó saber que la municipalidad se encuentra en la búsqueda de este tipo de desarrollo, que además de brindarnos con mejores servicios para la urbe, tiene el potencial de crear riqueza, siempre y cuando entiendan que una externalidad no es más que una reacción a una acción (tercera ley de Newton), y si estas se tamizan con algún tipo de regulación, la información se pierde, dificultándole la tarea a cualquier individuo que desee emprender en lo urbano.

Durante toda la Bienal, pareciese como si los conceptos de libertad y colaboración deambularan de discurso en discurso sin lograr materializarse. Todos los Arquitectos que expusieron sus ideas esos tres días, de una u otra manera tocaron estos dos temas indirectamente. Por ello, y a manera de cierre, hago énfasis nuevamente: el hecho que podamos decidir de manera individual con quien o quienes queremos asociarnos, y con quienes no, para alcanzar un objetivo, siempre y cuando este no viole el principio de no agresión, es a lo que llamamos hacer ciudad. Y si definimos correctamente lo que una ciudad es: una asociación de hombres libres, podremos entonces afirmar con certeza que ¡La ciudad nos hará libres!

 

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APUNTES SOBRE LA BIENAL DE ARQUITECTURA DE GUATEMALA por Marco Chavez

Dentro del marco de la Bienal de arquitectura de Guatemala “BAG” con el tema espacios y contextos, me parece importante generar una lectura sobre este evento a partir de un intento de análisis crítico, reducida a una serie de perspectivas que a continuación planteo.

El primer punto va encaminado a cuestionar la organización del evento a partir de su formato como Bienal de Arquitectura; siendo esta entendida como un evento que busca reunir y exponer el estado actual de la arquitectura a partir de un proceso curatorial. Percibí de forma clara el descuido en cuanto al planteamiento curatorial de dicha bienal (en dado caso haya existido dicho planteamiento), si bien lo que si existió fue un tema central el cual se designó como “espacios y contextos”, el proceso en el cual se desarrolló dicho tema no genero una lectura vinculante con el contenido de las diferentes intervenciones de la BAG; tampoco logro construir un espacio de reflexión crítica cimentado sobre el tema de bienal (sin embargo si logro construir un espacio para la reflexión desde las diversas intervenciones). Percibo que la BAG no fue certera con la vinculación de un proceso curatorial pertinente, propiciando que las intervenciones quedaran segmentadas.

Por otra parte es importante cuestionar quienes fueron los promotores del evento. El sector privado tomo la iniciativa para generar un espacio de encuentro de arquitectura, quizá en este sentido el escenario más importante de arquitectura a nivel nacional; y esto sin duda despierta una enorme preocupación sobre la ausencia de instituciones que deberían abogar por la difusión y creación de espacios de encuentro a favor del desarrollo de la profesión y la disciplina arquitectónica; con esto me refiero al Colegio de Arquitectos de Guatemala y a las diversas Facultades de arquitectura en las distintas Universidad del país.

Me resulta también indispensable abordar el contenido presentado en la BAG, si bien quizá esto tenga una lectura un tanto accidentada por la ausencia de un proceso curatorial (como lo he planteado) me resulto interesante reflexionar sobre la participación de ciertos arquitectos con propuestas dentro del contexto latinoamericano que abogan por un discurso fresco, con mucho entendimiento y sensibilidad sobre las diversas especificidades del territorio. Ejemplo de ello fue la conferencia “Uno a uno” por el Colectivo Entre Nos Atelier conformado por Michael Smith y Alejandro Vallejo, dos arquitectos Costarricenses que trabajan bajo una filosofía humanista, donde el diseño se convierte en una herramienta para la transformación de la realidad de una comunidad; sugiriendo ir más allá de una metodología de diseño participativo, creando un verdadero proceso de empoderamiento ciudadano, un gesto pensado desde el esquema de la micro-política, donde la mediación, gestión y consenso directo de las personas juega un papel primordial para el implemento de proyectos desarrollado desde un territorio complejo.

Dentro de las intervenciones más valiosas del evento fue sin duda alguna la conferencia de Teddy Cruz, desarrollando su trabajo desde la frontera de San Diego y Tijuana, Teddy comenzaba su presentación con una interrogante ¿Dónde está nuestra imaginación colectiva? con gran elocuencia añadió durante el resto de su intervención algunas reflexiones interesantes abordando también la necesidad de cuestionar el territorio desde sus especificidades, hacía referencia que el futuro de las ciudades de hoy dependen menos de edificios y más del entendimiento entre las reorganización básicas de las relaciones socio-económicas. Para Teddy no son las metrópolis las que nos darán las respuestas para reflexionar y esbozar el futuro de las nuevas ciudades, sino más bien son los contextos en tensión, los bordes, las fronteras, la informalidad y la escasez donde encontraremos los insumos necesarios para repensar los nuevos procesos urbanos. Sugería que las respuestas están el Latinoamérica.

La BAG constituyo un espacio de referencia para la arquitectura en Guatemala, logró reunir a una serie de profesionales y poner en dialogo temas relacionados con el campo arquitectónico, cuestión e indago sobre el que hacer del arquitecto en la sociedad Guatemalteca; y desde este punto logró poner en evidencia la fragilidad con la cual se está construyendo el discurso arquitectónico en Guatemala.

Abordar las especificidades de un territorio latinoamericano que en palabras de Camilo Restrepo se lee como un “territorio mestizo” se convierte en un punto de partida para cuestionar la manera en la que se desarrollan y proyectan los proceso de arquitectura en nuestra sociedad; la falta de entendimiento y la ausencia ante una postura política y critica nos alejan de la posibilidad de incidir en los procesos de transformación social, por el cual podemos hacernos necesarios. Me pregunto si con estas grandes ausencias estaremos con la capacidad de construir una narrativa coherente vinculada con el discurso actual latinoamericano; o estaremos condenados a desarrollar una arquitectura relegada al pastiche, a la sobre-instrumentalización de lo paramétrico, o basada en el “trending topic” difundido por las diferentes plataformas digitales. En este aspecto no se trata de pensar en un exceso en la capacidad del rol del arquitecto; sino más bien replantear y reflexionar sobre los espacios necesarios de incidencia enmarcados en un territorio con una estructura social compleja. Quizá la siguiente Bienal de Arquitectura en Guatemala nos sorprenda con nuevas narrativas y la mirada desde otros frentes.

 

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BIENAL DE ARQUITECTURA DE GUATEMALA BAG por Victoria Tiu Grijalva

Han pasado ya días desde que la primer Bienal de Arquitectura de Guatemala nos dejó movimientos de ideas, impresiones e inquietudes a partir de la crítica y la visión de la arquitectura y el urbanismo para nuestro territorio.

Puedo exponer mi gran aceptación por la calidad del evento y su formalidad en cuanto al emprender, accionar y visibilizar la arquitectura contemporánea, hacia cuál de las vertientes se guía dentro de nuestro país, y entender el papel que juega a partir de una visión latinoamericana, desde una Guatemala  abierta a cambios evidentes; por ello, a un lado vimos la idea de entender la arquitectura y el urbanismo como mecanismos para sanar crisis territoriales y sociales, que implican concebir procesos integrales, que responden a necesidades indudables dentro de nuestro entorno a través de nuevos paradigmas, que nosotros como profesionales debemos abordar, como entes creativos e incidentes de nuestro medio a partir del liderazgo de estos mismos procesos: territoriales, políticos, participativos e incluyentes. Una arquitectura completamente comprometida con su medio, más HUMANA, que se visualiza como la  que des-estigmatiza la idea de una arquitectura y un urbanismo de características mínimas.

Por el otro lado, vemos una arquitectura de “cajón”, refiriéndome a aquella por default, comercial, para el 1% de la población, aquella que tiene un poder económico para ser  adquirido, aquella a la que la belleza le llega no por derecho,  sino por exuberancia, desafiando  el papel de la arquitectura y su medio, limitándolo a mantener espacios inertes- POCOHUMANOS, creando una figura ideal del arquitecto todo poderoso, dejando atrás la cooperación entre disciplinas.

Ambos lados de la moneda, expresan situaciones  respecto a la concepción de la arquitectura en nuestras ciudades latinoamericanas, por un lado está el discurso de  aquella arquitectura a la que le hemos dado el poder de posicionarse como ESTELAR y el otro, de aquella que se preocupa por aspectos más allá de lo formal. Posturas que en cuestión a discursos fueron muy evidentes y fuertes respecto a la disciplina y su rol social -político/comercial-internacional, académico-local.

Entonces: ¿La academia tiene el rol activo entre estas dos vertientes de la arquitectura? ¿Cuál es el  compromiso político del arquitecto? ¿Y cuál es el compromiso arquitectónico y urbano del político? al parecer, la manera en que vemos la arquitectura de nuestro medio es a partir de métodos y formas académicas adaptadas a un contexto comercial o Internacional y añoramos tanto esa arquitectura, sin identidad, que nos obliga a  desentender muchas veces, nuestra situación contextual que rezaga al arquitecto de su rol social, y permite engendrar una arquitectura poco identificada e identificable en este territorio.  Pero tampoco tenemos claros  los procesos sociales necesarios  de gestión y política que enmarcan la profesión,  para poder emprender proyectos de carácter social, incluyentes y participativos con identidad a partir de la apropiación colectiva, más allá de un aspecto solamente espacial.

Entonces ¿hacia dónde va realmente nuestra arquitectura?  o tal como dijo Hugo Quinto: ¿Solo estamos llegando tarde a la fiesta? Haciendo alusión a la época moderna en Guatemala, una época de oro para la arquitectura a la cual llegamos tarde encontrando solo las secuelas, añorándolas. Pues considero que, estamos llegando justo en el tiempo en el que nuestra profesión debe reactivarse hacia una innovación de procesos formativos, donde veamos la postura de la arquitectura en base a una política privada y pública como un bien vinculado a desarrollar procesos inclusivos sociales, donde  la academia, la sociedad, la política, la economía, puedan aportar desde su ámbito individual, la posibilidad de otorgar herramientas para hacer arquitectura de una manera participativa y co-creativa, que desarrolle identidad estableciendo nexos reales con procesos prácticos y tangibles fuera de toda teorización, con comunidades y personas,  incluyendo políticas habitacionales, urbanas, de gestión pública y desarrollo social sostenible, sabiendo que el papel del arquitecto en este tiempo ha tomado un lugar importante en el contexto público, con sensibilidad ciudadana antes que profesional. Tomando en cuenta el trabajo interdisciplinario, y por qué no decirlo: interuniversitario, enriqueciendo y valorando cada día más los componentes urbanos relacionados a la mejora en la  calidad de vida visualizando mejores ciudades, co-creando mejores plataformas para encauzar el camino de la arquitectura en nuestro territorio.

Luis Fernando Castillo

Arquitecto quetzalteco por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Posee estudios de postgrado en desarrollo urbano, planificación urbana estratégica y movilidad sostenible.  Se desempeña como profesor en cursos de urbanismo y arquitectura desde el año 2009, en el Centro Universitario de Occidente y hasta 2014 en la Universidad Mesoamericana, ambas en Quetzaltenango. Tutor en Concursos de estudiantes de arquitectura, destacando 3º lugar a nivel latinoamericano en concurso Mass Housing de ONU Habitat en 2014 y 2º lugar en concurso BID Urban Lab en 2015.  En 2013 fue consultor de la Municipalidad de Quetzaltenango para el Plan de Movilidad Sostenible. En 2014 y 2015 Consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles para Quetzaltenango. Fundador y colaborador de varias iniciativas estudiantiles y ciudadanas, como Grava (Grupo de ayuda voluntaria de Arquitectura) Fundador de BAUS (Consultora de Urbanismo y Arquitectura) de la Granja Fab Lab (Taller de fabricación digital en Quetzaltenango) Co-fundador de “Habitante Colectivo” y Festival “Hagamos ciudad”. Y últimamente trabajando en Lab-CA (laboratorio centroamericano de vivienda).

Rudy M. Pineda

Arquitecto por la Universidad Francisco Marroquín. Profesional interesado en el urbanismo de libre mercado. Recientemente miembro de Red Rana (http://redrana.org/), organización privada, independiente y [pro]-lucrativa, concebida como un centro de pensamiento sobre ambiente y recursos naturales basado en los principios de propiedad privada y libre mercado. "La ciudad (Guatemala), como problema, se resuelve eliminando regulaciones arbitrarias. No solo a nivel urbano sino, principalmente, a nivel económico. Por que el rendimiento de una ciudad es el resultado del nivel de libertad de la sociedad."

Marco Chavez

Trabaja a partir del campo de la Arquitectura y la relación que esta manifiesta con el territorio. Es fundador del LABORATORIO URBANO XELA; SENTIDO COMÚN / TALLER DE ARQUITECTURA Y CIDUDAD y cofundador de HABITANTE COLECTIVO, agrupación de jóvenes arquitectos dedicados a la investigación y el desarrollo de propuestas vinculadas a la arquitectura y ciudad. Ha formado parte de equipos multidisciplinarios como el Urban Design Lab, donde ha colaborado desarrollando proyectos Urbanos en Quetzaltenango, Panamá, Bahamas y actualmente en Bahía Blanca, Argentina. También ha laborado en el área de diseño arquitectónico para la oficina de Arquitectura Soliscolomer, tiene experiencia en gestión cultural y arte contemporáneo. Ha destacado por su participación en concursos nacionales e internacionales relacionados al campo del: urbanismo, arquitectura, paisajismo, entre otros; por lo cual le ha valido el reconocimiento y la obtención de la orden Erick Barrondo para jóvenes destacados en Guatemala.

Victoria Tiu Grijalva

Cuenta con el Pensum Cerrado de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Mesoamericana de Quetzaltenango. Ha trabajado activamente como diseñadora y equipo técnico para proyectos urbanos local, nacional e internacionalmente. Trabajó como Diseñadora tech-Fab en la Granja fab lab y Baus (Bioarquitectura y urbanismo sostenible Quetzaltenango) y en el equipo técnico de diseño de Urban lab de la ICES BID.
Ha recibido junto al colectivo Xela Inclusive, el Galardón Erick Barrondo. Actualmente trabaja como diseñadora en el equipo de URBAN LAB para el desarrollo del Master Plan de Nassau, Bahamas. para la INICIATIVA DE CIUDADES EMERGENTES Y SOSTENIBLES (ICES) del BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO

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