MOVILIDAD URBANA EN TIEMPOS DE COVID La bicicleta como alternativa complementaria al transporte público.

MOVILIDAD URBANA EN TIEMPOS DE COVID La bicicleta como alternativa complementaria al transporte público.

Parte de los planes del gobierno para reactivar la economía incluye una lista de protocolos para la operación del transporte público. Protocolos que servirían si nuestro sistema de transporte público funcionase en óptimas condiciones. Pero como recordarán, décadas de subsidios y corrupción han perpetuado su disfuncionalidad. ¿Será esta una solución satisfactoria para la reactivación económica?

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Protocolo Para Activación del Transorte Público

A esta situación debemos sumarle también el enfoque equivocado en la planificación de la ciudad desde los años 50. Tanto el plan de zonificación de Aguilar Batres, como el EDOM de Argueta (que afortunadamente no se llevó a cabo) y el POT de Arzú, han propuesto instrumentos que perpetúan la hegemonía del carro por sobre los demás medios de transporte, a pesar de sostener intenciones opuestas.

El que las personas vivan excesivamente lejos de su lugar de trabajo y necesiten transporte motorizado, es consecuencia de la zonificación y limitación al uso del suelo por estas normativas. Debido a esto nuestra movilidad en la ciudad se ha deteriorado. Nuestras calles colapsan por cualquier accidente que ocurra sobre ellas, se entorpecen con la lluvia (se inundan incluso), y estimulan la competencia agresiva por el espacio vehicular.

En tiempo de crisis y pandemia estas situaciones se tornan peligrosas para la salud pública y podrían entorpecer aún más la dinámica urbana y su economía. Pues quienes antes usaban el transporte público como una alternativa a su carro, ahora se verán incentivados a usar mucho más su vehículo por miedo al contagio. Pero, ¿y quienes no puedan?, quienes dependan del transporte público para su movilidad, ¿qué pasará con ellos?

Si los protocolos se respetan, reducir la capacidad del transporte podrá provocar tortuosos tiempos de espera y un incremento en el costo operativo de las unidades que debería convertirse en una tarifa más alta por el uso del mismo. Claro que por ello los servicios de transporte público podrían recibir un subsidio que les ayudaría a mantener el mismo precio a pesar del incremento en el costo.

Side View Of Man Riding Bicycle On Road

Pero como dije al principio, nuestro sistema de transporte público posee muchas fallas a raíz de su mala planificación. Es muy probable que la emoción por el respeto al protocolo dure más allá de un par de semanas, que la desesperación por los tortuosos tiempos de espera incentive a los usuarios a aglomerarse y a los transportistas a introducir día con día más personas que el 50% protocolario. Es muy probable que los subsidios al costo operativo nunca lleguen, o no se usen para pagar lo que deberían de pagar, y que por miedo a ser multados se vean motivados a transferir el costo a los usuarios. Y si resulta que no reciben reprimenda por no seguir el protocolo, simplemente dejarán de aplicarlo y pondrán a la población en riesgo. Pero como las personas no son tontas, como las personas valoran su vida, buscarán otras alternativas como lo son el transporte colectivo informal, o el transporte colectivo privado. Sumando aún más congestión al tránsito y entorpeciendo nuestra movilidad.

Pareciera que la hegemonía del transporte motorizado nos tiene contra las cuerdas en estos tiempos. Pero de la misma manera en que las crisis económicas pueden servir para corregir la intervención estatal en los procesos de mercado, así esta pandemia puede servir para corregir los fallos de gobierno en la planificación de nuestras ciudades.

Si algo puede aprender el gobierno sobre la dinámica del mercado es la variedad que existe de oferentes de bienes y servicios. Variedad que les permite a los consumidores escoger alternativas que mejor se acomoden a sus necesidades. Muchas otras ciudades reconocen que la variedad en la prestación de servicios es una fortaleza que debe ser replicada en la administración pública, sobre todo en cuanto a movilidad se refiere. Esto puede verse reflejado en la buena calidad de su infraestructura y en como esta no solo beneficia a un único tipo de transporte.

Ciudades como Londres, París, Oslo, Milán, Copenhague, Viena, San Diego, Nueva York, Nashville, Bogotá, Santiago, entre otras han logrado utilizar la variedad que ofrecen en infraestructura para medios de transporte para solventar la movilidad en tiempos del Covid. En especial han logrado rediseñar sus calles en poco tiempo para mejorar la movilidad en bicicleta. La calidad en su infraestructura de ciclovías y el miedo a encerrarse con posibles portadores de coronavirus dentro de tubos subterráneos o cajas con ruedas ha estimulado a muchos ciudadanos a utilizar la bicicleta en lugar del transporte público.

Si bien para muchos (sobre todo acérrimos usuarios de automóvil) puede resultar ridículo proponer implementar ciclovías como medio alternativo de transporte, que porque no estamos acostumbrados a eso, que porque Guate no es europa o Estados Unidos, que porque llegarían sudados al trabajo, que porque no todos tienen acceso a las bicicletas, que porque las distancias son muy largas, que porque quitarían espacio a los carros, etc… Para otros podría ser la alternativa más segura, barata y sana de movilidad en tiempos del Covid.

Sustainable transport. Bicycle traffic signal, green light, road

Un plan básico de emergencia de movilidad basado en la bicicleta necesitaría:
1. Hacer uso de calles paralelas de poco tránsito en lugar de las calles principales de alto tránsito. En donde la condición urbana lo permita y para reducir la competencia por el uso del espacio de calle con el automóvil es necesario pensar en rutas paralelas a las calles principales.
2. Rutas entre municipios. La bicicleta es un medio de transporte capaz de abarcar grandes distancias lo que nos permitiría hacer tanto rutas en los municipios como para conectar municipios.
3. Diseñar las ciclovías para movilidad urbana y no para el paseo. Desafortunadamente algunas de las ciclovías que se han construido recientemente no están diseñadas para la movilidad urbana sino para el paseo. En calles rectas poseen recorridos sinuosos que perjudican la movilidad del ciclista. Para que sean realmente una alternativa al carro y al bus deben estar diseñadas para la eficiencia.
4. Definir un carril exclusivo. La ciclovía debe ser segura para lograr motivar a que más personas la usen. Y por la prontitud de la emergencia puede delimitarse con conos viales. Y dependiendo de la respuesta de la población podrá mejorarse su infraestructura con el tiempo.
5. Bicicletas para alquilar dentro de la ruta. Esto incrementa el acceso a este medio de transporte, personas que actualmente no poseen una bicicleta pero que quisieran transportarse en una podrían hacerlo.
6. Fomentar la cultura de transporte en Bicicleta. La bicicleta es un medio de transporte con muchos beneficios que no son generalmente conocidos o experimentados. Su promoción a través de la experiencia ayudaría a que más personas se interesen por él y lo consideren una alternativa seria de movilidad.
7. Incentivar la variedad en micro-movilidad. La bicicleta no es el único vehículo que puede beneficiarse de las ciclovías. Los bicitaxis así como los scooters y patinetas eléctricas son algunos ejemplos de innovación en micromovilidad que puede hacer uso de las ciclovías.

Implementar la bicicleta como medio alterno al transporte público no significa que deba frenarse la apertura del mismo. Ambos sistemas son complementarios y ayudarían a que cada uno funcione mejor pues la carga de personas a transportar puede distribuirse entre ambos y así buscar reducir las aglomeraciones que se formarían por el protocolo de apertura. Además es una opción que puede replicarse en cada pueblo y ciudad del país, pues no requiere demasiada inversión pública y puede ejecutarse rápidamente.

Evolución

Propuesta Implementación Ciclovías. Fuente: Rudy Pineda

Nuestra sobrevivencia depende de la capacidad individual que tengamos de adaptarnos al cambio. Mientras mayores restricciones de movilidad tengamos debido a la mala tutela de lo urbano por la administración pública, menores serán nuestras probabilidades de sobrevivencia pues no podremos hacer uso de la variedad que el mercado nos ofrece en micro-movilidad. Variedad que sería útil para reducir el riesgo de contagio por Covid al mismo tiempo que mejoramos nuestra movilidad y economía urbana.

Rudy M. Pineda

Arquitecto egresado de la Universidad Francisco Marroquín, maestrante en economía en OMMA (Online Madrid Manuel Ayau), estudios en arquitectura clásica y urbanismo tradicional por la Universidad de Buckingham.Trabaja en Estudio Urbano, una firma y red de arquitectura y planificación urbana que aplica en el diseño principios tradicionales de belleza, firmeza y utilidad para responder al lugar y las demandas de la vida moderna. Co-conductor esporádico de radio y aficionado por la pintura, la filosofía y la bicicleta.

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