QUETZALTENANGO: Acerca de Implementar Ciclorutas Como Solución a la Movilidad Ante la Pandemia.

QUETZALTENANGO: Acerca de Implementar Ciclorutas Como Solución a la Movilidad Ante la Pandemia.

“Pintar las líneas para los carriles de Bici sólo significaría simpatizar con el 2% que ya son usuarios y les encanta la bicicleta.”-G. Peñaloza.
Este urbanista sugiere que, para lograr impulso en el uso de la bicicleta como medio de transporte, debe ofrecerse en primer lugar seguridad para los usuarios, y en segundo lugar, conectividad a través de una red de ciclorutas entre destinos de los usuarios potenciales.

La Municipalidad de Quetzaltenango se encuentra en el momento oportuno de mejorar las condiciones de la movilidad de sus habitantes. De parte de la sociedad civil, se pregona la implementación de ciclorutas, tanto a escala municipal como metropolitana. La solución requiere de analizar datos importantes, no solo deben incluir a los usuarios que ya simpatizan con el uso de la bicicleta, sino, además agregar otras capas de información como la pobreza, el riesgo; y proyectar alternativas de distintos modos de transporte, que brinden seguridad y sean asequibles para los ciudadanos que deben ir a trabajar durante el confinamiento.

En un artículo reciente del Banco Interamericano de Desarrollo, se exponen algunas buenas prácticas, tomadas de referencia de gobiernos municipales en Latinoamérica:

-Primero, la implementación de bicicletas para hoy y para mañana. Esto punto va más allá de pintar la cicloruta. Son infraestructuras formales, no improvisadas en calles de alto tráfico, ni en carreteras como la CA-2.

-Segundo, se han facilitado condiciones para que funcione trasporte a bajo costo para el sector de comercio minorista y comercio informal. Este segmento de la población, representa el 68% de empleados en Quetzaltenango.[1]

-Tercero, reducir el tráfico y las emisiones, esto ya se cumplía con la disposición de “pico placa” (restricción de circulación de vehículos con placas pares – impares).

Quetzaltenango debe generar ante todo una movilidad equitativa e incrementar la accesibilidad para todos sus habitantes. Para lograrlo es indispensable mejorar la calidad de todo el transporte público, hacer uso eficiente del automóvil y las motocicletas en términos ambientales y económicos, reducir los accidentes de tránsito, mejorar la calidad del aire incrementando el uso de medios no motorizados. Para ello es necesario completar y consolidar la ciudad, basada en la proximidad, las múltiples centralidades y las distancias cortas; todo en una ciudad de escala humana.

Proteger la vida, buen comportamiento ciudadano, recuperar los espacios públicos, dar prioridad al transporte colectivo y no motorizado, prevalecer el interés colectivo sobre el particular y el bien público sobre el privado, son peticiones que con insistencia se pregonan en la reflexión y acción de los políticos y administración municipal.

El Valle de Quetzaltenango nos da acceso a recursos ecológicos y económicos, el municipio se estructura en varios ejes horizontales y verticales, en el sentido oeste – este, tienen un comportamiento ecológico, porque corresponden con el sentido de los corredores verdes de la cuenca, es el sentido de la vida y la naturaleza, y es por donde también se rige la movilidad municipal y metropolitana. De norte a sur, los ejes tienen mayor dificultad, ecológicamente y económicamente también, las áreas rurales (marginales); las de mayor pobreza, están en el norte y en el sur. La matriz biofísica de nuestro territorio nos sugiere “sentido común” potenciar los valores de la proximidad entre las necesidades de las personas y los equipamientos que faciliten los servicios esenciales: el trabajo, la salud, el comercio y muy importante, incluir los servicios eco sistémicos.

En los mapas que acompañan este artículo, se relacionan los corredores ecológicos con los corredores de movilidad, donde se visualiza la oportunidad de reciclar estos territorios maltratados, regularmente marginados (ríos, zanjones, caminos rurales) para regenerarlos y utilizarlos como mediación entre el paisaje y el entorno construido, entre la ecología y la economía del municipio, como una ciudad mosaico territorial[2] que cose sus fragmentos.

metropoli altoscorredores metropoliPara complementar se citan datos pertinentes e importantes a considerar:

  • En 2013, en hora pico, ambos sentidos 4ª calle zona 3, transitaban 1376 vehículos livianos, 117 microbuses del transporte público, 114 vehículos de transporte pesado y 24 bicicletas.[3]
  • 57% de los usuarios del transporte público viajan por trabajo y 30% para asistir a sus establecimientos educativos.[4]
  • En 2015, 68% de empleos en el área urbana del municipio de Quetzaltenango[5] se ubicaban en zonas 1 y 3, son zonas terciarias, es decir de servicios. Esto representaba un aproximado de 30,000 empleados distribuidos en 6,850 empresas. De ellos 34% trabajando en negocios pequeños de comercio minorista y 8% en restaurantes, lo que hace un 42% que deja un indicador de la gran cantidad de personas que se movilizan del área urbana, rural y de municipios aledaños como Salcajá, Olintepeque y La Esperanza, entre otros.
  • Los desplazamientos dentro del área urbana de Quetzaltenango, en promedio son de 5 km lo que en términos de movilidad eficiente representaría, transporte público (30 km/hr) 10 minutos, en bicicleta (18 km/hr) 15 minutos, caminando (7 km/hr) de 30 a 40 minutos.
  • Los desplazamientos del área rural y de municipios conurbados a Quetzaltenango, en promedio son de 10 km, lo que debiese significar por viaje, en términos de tener sistemas e infraestructuras eficientes, en transporte público 20 minutos, 30 minutos en bicicleta y 1.5 horas caminando.
  • Según encuesta por Metro y Medio[6], 25% de los usuarios de la bici son mujeres y 30% comprenden entre 21 y 35 años. También menciona que existe un nivel bajo de sensación de seguridad y de medidas propias de cada usuario de viajar con su equipo de protección. Sin embargo, existe una gran motivación de utilizar la bicicleta, por salud y por economía, como medio de transporte.
  • Otra encuesta[7] de bicicletas nos dice, que un 60% de los usuarios usarían la bicicleta como medio de transporte si existieran ciclorutas seguras en el municipio, sabiendo que la mayoría labora y estudia en las zonas 1 y 3. También mencionan que el principal responsable de promover la bicicleta como medio de transporte debe ser la municipalidad, seguido por las universidades, empresas y centros comerciales.

El transporte público debe incluir los distintos modos de movilidad para los quetzaltecos, desde autobuses, bicicletas, taxis y calles peatonales. Son muchas las formas en las que podemos desplazarnos en las áreas urbanas y rurales, ya que podemos desde caminar hasta movilizarnos en nuestro vehículo privado, todas las formas son posibles en nuestra ciudad, pero es importante ordenar y regular todos los sistemas de transporte público y privado.

La ciencia que estudia cómo nos movemos por la ciudad o por el campo se denomina “movilidad” y su dinámica ha ido cambiando conforme a la tecnología, a la posibilidad o a la necesidad de comprar un carro privado, a las posibilidades económicas de cada persona, a la comodidad y a la seguridad necesaria para llegar a nuestros destinos. En Quetzaltenango, la utilización de vehículos privados por parte de la población como medio de transporte es cada vez mayor, veíamos cómo crece nuestra ciudad en forma expansiva y horizontal, que, a su vez, el carro permite recorrer distancias más grandes, pero consumimos más recursos para llegar a nuestros destinos (tiempo, combustibles, infraestructura vial, parqueos, espacio público, etc.)

Quetzaltenango se convierte en una ciudad casi muerta, los ciudadanos “caminan cada vez menos”[8] pierden la identidad de su ciudad y conocen cada vez menos de sus parques, calles y avenidas, ya que la vivencia y la vitalidad de la ciudad se da cuando las personas transitan a una velocidad menor a 6 Km/h. La razón de esta idea es que a esa velocidad las personas ven, disfrutan y aprovechan su entorno y se estimula a una mayor presencia en las calles y el espacio público.

Para propiciar que los quezaltecos caminen por su ciudad, utilicen la bicicleta y el transporte público necesitamos un sistema de movilidad sostenible que genere un flujo de personas y no de vehículos, necesitamos mayor contacto con nuestro entorno y aumentar nuestra percepción visual, esto se logra recorriendo a menor velocidad.

[1] Municipalidad de Quetzaltenango, Plan de Ordenamiento Económico Territorial

[2] Ciudad Mosaico Territorial, Carles Llop

[3] Encuesta Origen – Destino, Plan de Movilidad Sostenible, Municipalidad de Quetzaltenango. 2013

[4] Lemus, Jorge. Encuesta sobre la tarifa del servicio de transporte público, DICUNOC, CUNOC. 2013

[5] Municipalidad de Quetzaltenango, Banco Interamericano de Desarrollo, Plan de Ordenamiento Territorial del municipio, 2015.

[6] Metro y Medio, Iniciativa Ciudadana de Usuarios de Bicicleta, Encuesta de usuarios de la bici publicada en 2020

[7] Encuesta a usuarios e interesados en el uso de la bicicleta como medio de transporte en Quetzaltenango, Habitante Colectivo, 2017

[8] Municipalidad de Quetzaltenango, Plan de Movilidad Sostenible del Municipio de Quetzaltenango.

Luis Fernando Castillo

Arquitecto quetzalteco por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Posee estudios de postgrado en desarrollo urbano, planificación urbana estratégica y movilidad sostenible.  Se desempeña como profesor en cursos de urbanismo y arquitectura desde el año 2009, en el Centro Universitario de Occidente y hasta 2014 en la Universidad Mesoamericana, ambas en Quetzaltenango. Tutor en Concursos de estudiantes de arquitectura, destacando 3º lugar a nivel latinoamericano en concurso Mass Housing de ONU Habitat en 2014 y 2º lugar en concurso BID Urban Lab en 2015.  En 2013 fue consultor de la Municipalidad de Quetzaltenango para el Plan de Movilidad Sostenible. En 2014 y 2015 Consultor del Banco Interamericano de Desarrollo en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles para Quetzaltenango. Fundador y colaborador de varias iniciativas estudiantiles y ciudadanas, como Grava (Grupo de ayuda voluntaria de Arquitectura) Fundador de BAUS (Consultora de Urbanismo y Arquitectura) de la Granja Fab Lab (Taller de fabricación digital en Quetzaltenango) Co-fundador de “Habitante Colectivo” y Festival “Hagamos ciudad”. Y últimamente trabajando en Lab-CA (laboratorio centroamericano de vivienda).

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