TECNOLOGÍAS Y CIUDADES: Los Retos Urbanos en la Era de las Tecnologías Exponenciales

TECNOLOGÍAS Y CIUDADES: Los Retos Urbanos en la Era de las Tecnologías Exponenciales

Hoy, la presencia de las tecnologías en nuestras vidas es indiscutible, así como lo es lo es en las ciudades. Éstas continúan creciendo y expandiéndose, presenciando el crecimiento exponencial y sumamente acelerado de las tecnologías, lo que se plantea como un nuevo reto urbano. Ante estos cambios se observan algunas posturas: a) la indiferencia ante los cambios tecnológicos; b) la percepción de los cambios y el rechazo o miedo hacia ellos; c) el aprovechamiento (uso pasivo) de las tecnologías; d) la innovación (uso pro-activo) de éstas.

En esta nueva etapa arquitectos, urbanistas y en realidad cualquier emprendedor, que forma parte de la ciudad, deberá estar atento a las vanguardias tecnológicas, lo mismo que cualquier empresa, así como gobiernos locales o nacionales, si se desea trascender en esta era inclusive llamada de la “post-información”.

Nuestras ciudades latinoamericanas aún afrontan serios retos urbanos, como la cobertura de servicios urbanos, la conectividad y movilidad, la continua migración hacia suelos urbanos y paralelamente su expansión territorial (horizontal), sin mencionar la seguridad y desafíos económicos en la misma.

Por ello, este artículo busca evidenciar como las tecnologías han formado parte de las ciudades y su evolución y son ocasión para abordar los desafíos urbanos, aprovechando el empleo de éstas para otorgar nuevos servicios urbanos.

Cómo las tecnologías transformaron la ciudad

De acuerdo a Klaus Schwab, hoy estamos en una cuarta revolución industrial, en la era post-información, la era de una generación “Z” superando a la “millenial” que, ya presentaba nuevos comportamientos sociales ante el uso de las TIC[1]. Y aunque la historia de la tecnología se remonta al uso de la rueda, partimos de la gran Revolución Industrial, como el punto de inflexión en la forma que nos conducimos en los territorios urbanos.

El mayor impacto con el uso del vapor fue en el transporte y la movilización de personas, mercancías y otros bienes, modificando las variables de la ecuación de la geografía económica que identificó Von Thunen (1826). El vapor permitió también la primera era de la producción en masa. Por ende, las ciudades sufrieron cambios drásticos en dos formas principalmente: a) la reducción de tiempos de desplazamientos entre dos puntos (generalmente entre ciudades), lo que aumentó la conectividad[2]  hacia y desde las urbes, y; b) en el crecimiento poblacional en los suelos urbanos que proveniente de las olas migratorias de familias dedicadas prioritariamente a las actividades agropecuarias, buscando oportunidades laborales basados en la ilusión y esperanza de la máquina, dejando atrás la vida rural.

A estos cambios se suman los derivados de la electricidad como los encontrados en los materiales de construcción a finales del Siglo XIX. Con el acero y concreto armado se permite una nueva forma de construir: los edificios y rascacielos, la promesa del nuevo siglo XX. Las nuevas edificaciones verticales, no ocurrieron sin la invención del ascensor, partiendo de los primeros montacargas de Kulibin a finales del siglo XVIII y mediados del XIX, hasta la innovación que planteó Otis y resuelve la conectividad dentro de un mismo punto en un desplazamiento vertical, lo que multiplica la densidad.

Otro gran protagonista de los cambios urbanos y que ocasionó una revolución en sí misma fue el vehículo. Inicialmente cuando era solo un sustituto del caballo, no se logró anticipar los cambios que traería, pero con la masificación del mismo promovido por Henry Ford y más adelante por la Volkswagen, el vehículo altera la morfología de las ciudades históricas, conformando nuevas estructuras en las urbes emergentes. La conectividad se fundamenta en la masificación de las infraestructuras viales.

En respuesta a estos cambios tecnológicos Le Corbusier hace la propuesta de una Ciudad Contemporánea (1922), aprovechando los alcances constructivos de los nuevos materiales, la verticalidad y utilizando su propia tipología arquitectónica. Expone a la máquina como el artífice para la movilidad en la ciudad. Y aunque Le Corbuisier no logró construir esa “Ciudad Radiante” -a la que aspiraba en su Manifesto de 1918 y luego en la Carta de Atenas del CIAM-, muchos otros arquitectos e ingenieros lograron hacer realidad estos sueños, recurriendo la máquina como la médula para su estructura.

Décadas después de la post-guerra se inicia una reflexión sobre los extremos alcanzados con la potencialización del vehículo y la anulación del peatón como ese ente que forma y es ciudad. En una era post-moderna también empieza a cuestionarse los impactos ambientales generados en las ciudades modernistas.

Mientras tanto, a finales de la década de los 50, comienzan a surgir las computadoras para el uso civil, evolucionando año con año y llegando a producir las computadoras de uso personal, abriendo la era de la información y electrónica. Ésta se define como la tercera revolución industrial de acuerdo a Schwab. Derivado de estos avances, paralelamente emergen otras invenciones para uso militar y espacial en Estados Unidos, pero que trascienden hacia el uso en las urbes: el uso de los sistemas de georreferenciación, por ejemplo, dan inicio a una evolución exponencial de las tecnologías geográficas y geoespaciales, orientadas a obtener mayor información con precisión de los territorios incluyendo las ciudades. Junto con herramientas CAD (computer-aided design), se transforma también el proceso de diseño no solo de la arquitectura sino el urbanismo e ingeniería.

No podemos dejar de hablar del internet como otro hito en la evolución de las TIC y las ciudades. Orientado a generar instrumentos para la Defensa en Estados Unidos, se conceptualiza la idea del “networking” por Joseph Licklider y que desarrolla en MIT en los años 60. Con el internet se superan las conexiones físicas para la producción y aunque el teléfono ya había logrado -hacía décadas- esa comunicación virtual, el lanzamiento de una plataforma a nivel mundial en los años 90 marca un antes y un después en la conectividad a nivel global y local – en particular en las relaciones sociales-. El concepto de network resulta sumamente interesante ya que, anticipa la estructuración y  funcionamientos de una red, un sistema, compuesto de más de dos entes que se conectan, comunican, intercambian y colaboran. ¿Qué de distinto tiene este funcionamiento al de las ciudades? Ninguno. Básicamente se suma a las redes ya generadas en las ciudades, ya sea de forma espontánea o planificada. Pero esa es la pregunta, ¿qué tanto provecho están tomando las ciudades de este network? ¿O es que son ajenas?

Evolución de la conectividad en la urbe[3]

Infraestructuras - conectividad - Paola Constantino

Fuente: Paola Constantino. 2017

Los ritmos de la tecnología y la ciudad

Hoy ya no hablamos de cuán amplia es una carretera para desplazarnos, para conectarnos o intercambiar, hoy hablamos de cuán ancha es nuestra banda para ser efectivos en nuestra vida diaria, en nuestra urbe. Es evidente que no nos es indispensable movilizarnos convencionalmente de un punto a otro, para estar conectados, informados o ser parte del mundo. Sin embargo, aún persiste la discusión sobre si las TIC reemplazarán a las ciudades o la tendencia hacia migrar a ellas. La respuesta es la misma, no. Las tecnologías, en este caso, nos han transformado en un sinfín de maneras sobre todo en la actividad productiva y el intercambio social. Éstas no logran sustituir la experiencia urbana, de vernos, de sentirnos y hasta de olernos. Por el contrario, queda demostrado que fortalecen esa interacción urbana como lo expone Edward Glaeser y persiste un comportamiento humano a seguir buscando y propiciando las relaciones sociales, sin importar las posibilidades de presencia virtual que tenemos hoy gracias a la conectividad. El caso de Silicon Valley que es reconocido como la meca de las tecnologías, ha demostrado paradójicamente que sigue atrayendo[5] talentos, compañías y productores tecnológicos, no obstante a que concentra la mayor vanguardia de producción tecnológica. Este comportamiento responde a las oportunidades que la proximidad física brinda en esta megalópolis.

La muy reciente historia de los smartphones ya la conocemos, esperando que el lector millenial reconozca estos eventos en sus primeros años de vida. Aunque estos nuevos dispositivos opacaron previas invenciones como las cámaras digitales, el teléfono fijo, hasta el mismo correo electrónico, entre otros mecanismos, la velocidad, es de lo que se trata esta última revolución; la rapidez e impacto en la data, sistemas de información y las constantes y continuas nuevas soluciones tecnológicas que salen al mercado. Aunque, tampoco podemos negar el desarrollo de inteligencia artificial como esa próxima revolución global.

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Captura de data para fotometría para modelos 3D con dron. Santa Catarina Palopó. Fuente original: Gustavo Romanillos 2017

Ortofoto Santa Catarina - Asociación de Amigos del Lago

Captura de data cartográfica desde dron. Santa Catarina Palopó. Fuente original: Asociación de Amigos del Lago. 2017

Observamos entonces, una evolución de las tecnologías que han existido durante los casi últimos 200 años – como han transformado la forma de las ciudades, su arquitectura, carácter, derivando impactos como también oportunidades. Y es innegable que el avance que conduce la tecnología es aún más veloz, es exponencial. ¿Y a qué velocidad crece la ciudad? O bien, ¿Cómo se adapta ésta a las tecnologías?

Modelo 3D - Aerial Mapping - Gustavo Romanillos 2

Modelo digital derivado de mapeo a través de fotometría con dron de Santa Catarina Palopó para estudios geográficos y urbanos. Fuente y elaboración original: Gustavo Romanillos 2017.

Modelo 3D - Aerial Mapping - Gustavo Romanillos 1

Modelo digital derivado de mapeo a través de fotometría con dron de Santa Catarina Palopó para estudios geográficos y urbanos. Fuente y elaboración original: Gustavo Romanillos 2017.

De acuerdo a la siguiente gráfica, expongo el comportamiento que tienen las tecnologías, así como las ciudades y las variables que forman parte de éstas, en cuanto a velocidad y el tiempo para adaptarse e innovar.

Velocidad de adaptación (innovación) - Paola Constantino

Fuente y Elaboración Original: Paola Constantino. 2017

La mejora urbana a través de las tecnologías

Debido a los compromisos ambientales que adquieren las ciudades europeas para reducir sus emisiones, surgen los sistemas de reportes o tableros de información procesada, conocidos como dashboards. A través de sistemas de sensores, se permite una medición continua y monitoreo que expone el desempeño de las ciudades por medio de indicadores (KPIs). Esto permite hacer una autoevaluación del comportamiento urbano – no sin el acompañamiento de una cultura ciudadana colaborativa, orientada a alcanzar las metas ambientales; mejor calidad de vida urbana, atracción de nuevas inversiones y capital humano sustentado en un modelo de ciudad verde.

Aunque incipiente, nace la tendencia del “Smart Growth” en Estados Unidos en los primeros años del Siglo XXI, como una interpretación del modelo de Agenda 21 aplicado en Europa desde finales de los años 90. Surge entonces, este concepto de “Smart” que apela el uso razonable de los recursos o lo que popularmente y desgastadamente le denominan sostenibilidad.

Cuando se habla del concepto de Smart Cities (Ciudades Inteligentes) se debe comprender que, no es una disciplina o una ciencia per se. Es una postura de aprovechamiento de las tecnologías en favor de otorgar mejores servicios urbanos y ambientales, de una manera eficaz y probablemente a menor costo, otorgados ya sea por entidades públicas o privadas. El análisis de datos permite generar conocimiento sobre los comportamientos, patrones y modelos de predictibilidad, estudios que muchas veces se desarrollan en los denominados laboratorios urbanos. Este es el caso de MIT Senseable City Lab[6] que, no solo se dedica a la investigación para una mejor comprensión de las ciudades, basada en la explotación de datos vigentes[7], sino en la innovación del diseño[8] a través del empleo de las tecnologías urbanas.

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Shreable Cities es una aplicación para incrementar las posibilidades de movilización que permite Uber, maximizando los recursos y reduciendo costos. Fuente: MIT, Shereable Cities. http://senseable.mit.edu/shareable-cities/

El concepto de una Smart City no es una política en sí, o al menos aún no se ha perfilado en normativas, lo cual sería un grave error; las ciudades inteligentes son producto de estrategias (como el caso de Shenzen o Bangalore), entre gobiernos locales, investigadores, academias, emprendedores y/o proveedores. Con el empleo de las tecnologías se pueden identificar mejores soluciones urbanas, tales como el transporte, la iluminación, la seguridad, el uso de espacio público -entre tantos otros- potenciando a su vez, la economía local. Estas soluciones requieren de infraestructura y de una ingeniería urbana y son la médula espinal a los sistemas de servicios urbanos. Es decir, un sistema de transporte deficiente no va a ser corregido mágicamente al intentar introducir tecnologías de datos, tiempos, desempeño, capacidades, modelos de accesibilidad, entre otros. Se requiere contar con la infraestructura necesaria para la movilidad soportado por redes y aplicaciones que permitan la captura de datos, generándola como consumiéndola, en resumen atiende el concepto de ser prosumers (producer and consumer).

El ritmo de la tecnología y la ciudad, un nuevo reto para los urbanistas

En Guatemala la población aumenta día con día, habiendo rebasado los límites territoriales del municipio. Hoy el área metropolitana de Guatemala es altamente presionada por las migraciones de las áreas rurales y los mismos impactos urbanos que se derivan de toda ciudad: incremento en la producción de desechos sólidos, incremento a la demanda de servicios de transporte, demanda laboral, inseguridad, entre tantas otras consecuencias. Esto nos lleva a pensar que este escenario no es distinto al que afrontaron ciudades como Londres en la primera revolución industrial.

Hablemos de la población del municipio de Guatemala, de la Ciudad de Guatemala, del Área Metropolitana de Guatemala o del Departamento de Guatemala. No tendremos ningún dato exacto– irónicamente en la era de post-información y open data-. Lo único que obtenemos son proyecciones (en base a tasas poblacionales variables y no probadas) sobre datos de hace 15 años. El último censo data del año 2002 lo cual es realmente dificultoso para la planificación, la anticipación a eventos o incidentes, pero más aún para la toma de decisiones precisa. Este es el tipo de data básica que orienta las estrategias de gobiernos locales, potenciales inversionistas, empleadores, visitantes y principalmente al guatemalteco.

Esperar a realizar un nuevo censo nacional es una verdadera fantasía. Y aunque el RENAP cuente con ciertos datos siguen estando inaccesibles al público. No debemos seguir esperando a un fabuloso mandatario para lograr obtener la data. El levantamiento de la data se puede hacer con un muestreo lo suficientemente sólido, a través de la colección –en tiempo real- con dispositivos móviles inteligentes, obteniendo datos georreferenciados en cuánto a variables socio-demográficas, socio-económicas y a un bajo costo.

Esto se podría expandir hacia patrones de movilidad, conjuntamente con las empresas de telefonía – bastante cerradas por cierto, para determinar puntos de origen y destino del desplazamiento de las personas en la urbe, basado en la explotación de los datos producidos en las redes sociales. A esta práctica se le conoce como “analytics”, basada en “data mining” y “big data”.

Estos son dos ejemplos sencillos que se proponen para generar nuevas bases de datos. Más importante aún, ponerla a disposición[9] de las personas. Esto ya ocurre en múltiples ciudades en el mundo – incluyendo Latinoamérica[10] y que tampoco son ajenas en nuestro país.

Recientemente, se ha desarrollado la Plataforma de Inteligencia Urbana en la Municipalidad de Guatemala. Este portal compila diversa data urbana a través de mapas y aplicaciones, con el propósito de identificar mejor los eventos urbanos en las distintas zonas, así como comportamientos derivados de análisis en sistemas de información geográfica. Éstos pueden ser tan complejos como los modelos de regresión que permiten medir conceptos como la accesibilidad en las variables urbanas que se determinen.

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Fuente: http://plataformadeinteligenciaurbana.muniguate.com/. 2017

Las tecnologías nos presentan la oportunidad de innovar, transformar y trascender en las ciudades crecientes, como lo es Guatemala, comenzando por una planificación integrada. La planificación ortodoxa como le llamó Jane Jacobs, se fundamenta en el conocimiento centralizado e individual – como ocurrió en el Modernismo y Postmodernismo. Sin embargo, la planificación y participación urbana para hacer ciudad no viene dictada por una mente maestra que cree conocer y saberlo todo. Es imposible. Deber surgir bottom – up (de abajo hacia arriba), es decir desde las personas e integrándose a una perspectiva top-down (de arriba hacia abajo) que abarque estrategias macro en el territorio urbano.

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Fuente y elaboración original: Paola Constantino. 2017

Este es el tipo de estrategias orientará y sustentará mejor las decisiones económicas para el desarrollo de un territorio. No aspiramos a imitar a Songdo[11], que se denomina la Ciudad Inteligente por excelencia, en una Corea del Sur que actualmente basa su economía en la producción de las TIC. Sin embargo, sí que podemos mejorar la planificación conjunta de las ciudades – no delegando únicamente al gobierno local, al estilo ortodoxo Le Corbusiano, e inclusive sur-coreano, como lo anticipa Richard Sennett. El espíritu de esta era es aprovechar los medios para generar un urbanismo colaborativo, desde las personas, con las personas y para las personas, junto con las entidades que administran los recursos públicos.

Las tecnologías nos permiten reducir la brecha entre los avances tecnológicos y las demandas urbanas. Podríamos reducir un gran vacío que se presenta hoy en toda Guatemala, como lo es la educación básica así y la formación de capital humano para una ciudad competitiva. Es sano que exista un cuestionamiento hacia las ciudades inteligentes como plantea Koolhaas[12] , pero el rechazar los cambios derivados de las tecnologías, habría sido como negarnos a pasar del uso de candelas y veladoras hacia la electricidad.

No podemos quedarnos únicamente como espectadores del mundo global, cuyas tecnologías nos llegan de una u otra manera, y en muchos casos haciendo aún más grande la brecha entre tecnologías disponibles y los servicios urbanos. Y precisamente porque en áreas tan importantes como el transporte, la educación, la economía, es que debemos retar nuestro status quo e innovar, transformar y trascender, apoyándonos en soluciones tecnologías. Lejos de ser una utopía, son una oportunidad para diseñar y desarrollar mejor nuestras ciudades. La metamorfosis global no puede ser vista desde el palco, hoy debemos ser protagonistas y autores de un futuro brillante, esperanzador para la ciudad.

Referencias

1995. Saskia Sassen. La ciudad global.

2006. Hormigo Ventura, Juan Pedro. La Evolución de los Factores de Localización de Actividades.

2006. Steven Johnson. The Ghost Map.

2011. Edward Glaeser. The Triumph of the City.

2011. Alex Danchev. One hundred artists’ manifestos.

2016. Emily Hamilton. The Benefits and Risks of Policymakers’ Use of Smart City Technology

2016. Carlo Ratti, Matthew Claudel. The City of Tomorrow: Sensors, Networks, Hackers and the Future of Urban Life.

2015. Yung-Hsiang Cheng, Ssu-Yun Chen. Perceived accessibility, mobility, and connectivity of public transportation systems.

2016. Klaus Schwab. The Fourth Industrial Revolution: what it means, how to respond.

2017. Gustavo Romanillos. Fotometría y modelo 3D. Santa Catarina Palopó

2017. Asociación de Amigos del Lago. Ortofotografía. Santa Catarina Palopó.

Otras referencias en la web.

Home: Professional

http://senseable.mit.edu

https://www.nasa.gov/directorates/heo/scan/communications/policy/GPS_History.html

http://www.ddooss.org/articulos/textos/Le_Corbusier_Atenas.htm  https://www.datos.gov.co/

https://www.theguardian.com/cities/2014/jun/13/inside-shenzen-china-silicon-valley-technirvana-pearl-river

https://www.theguardian.com/commentisfree/2012/dec/04/smart-city-rio-songdo-masdar

http://ec.europa.eu/archives/commission_2010-2014/kroes/en/content/my-thoughts-smartcity-rem-koolhaas.html  https://www.youtube.com/watch?v=eZJXRjaE1nA&spfreload=5

[1] TIC Tecnologías de la información y comunicación.

[2] Existen diversas posturas entre los conceptos de conectividad, accesibilidad y movilidad, que no se abordan en este artículo, siendo ocasión de otra discusión. Para esta lectura, se emplea el concepto de conectividad como la vía para comunicar a dos puntos o más, no necesariamente reduciéndolo al desplazamiento físico.

[3] No vamos a hacer un desglose exhaustivo en distintas tecnologías como podría ser desde un teleférico o bien, la infraestructura bajo el mar que ya existe para proveer conectividad en el Canal de la Mancha entre Inglaterra y Francia, como tampoco hablaremos de la conectividad entre la Tierra y la Luna.

[4] Internet of Things.

[5] Aunque derivado de la misma demanda por estar cerca de la acción tecnológica que presenta Silicon Valley, los precios inmobiliario también han subido exponencialmente (sin dejar a un lado el efecto que las restricciones constructivas representan en los precios de la tierra), ha hecho que otras ciudades despierten ante las oportunidades de ofrecer territorios más atractivos a las empresas tecnológicas y concretamente las “start-ups”. Tal es el caso de Austin, que hoy es una de las ciudades más pujantes en Estados Unidos, al abrir la ciudad a nuevos mercados, a la inversión, a través de menores impuestos y menores regulaciones constructivas.

 

[6] http://senseable.mit.edu/

[7] Véase la investigación realizada sobre el monitoreo y mapeo de la trayectoria que tienen los desechos sólidos generados en las ciudades norte-americanas. http://senseable.mit.edu/monitour/

[8] Aunque Google Cars ha promovido esta tecnología, este es otro ejemplo sobre cómo se puede innovar a través del diseño empleando las tecnologías. http://senseable.mit.edu/vwsensing/

 

[9] Colocar la información a disposición del público se puede hacer de dos maneras: de manera gratuita que es básicamente el acuerdo de Open Data que muchos gobiernos en el mundo se han comprometido, o bien, se puede acceder a esta pagando el precio de la misma, como se hace en las plataformas de Data Marketplaces. Los datos nos permiten generar más conocimiento y el no aprovecharlos es como caminar en un campo minado a ciegas, acompañados de la incerteza.

[10] Caso de Colombia: https://www.datos.gov.co/. Caso de Bogotá: http://datosabiertos.bogota.gov.co/dataset

 

[11] http://songdoibd.com/

[12] Ver posturas de Rem Koolhaas sobre Smart City. http://ec.europa.eu/archives/commission_2010- 2014/kroes/en/content/my-thoughts-smart-city-rem-koolhaas.html

Paola Constantino

Graduada de la Universidad Francisco Marroquín –UFM- como Arquitecto, obtuvo su primera maestría en “Pianificazione sotenibile, interattiva e multimedialitá” en Dipartimento di Studi Urbani –DIPSU-, Universitá degli Studi di Roma – Roma Tre.  En el año 2015 concluyó su segunda maestría en “Diseño y desarrollo empresarial de ciudades” en el Centro de Estudios OMMA y la Universidad Francisco Marroquín.  Cuenta con estudios de Planificación Estratégica para Desarrollo Económico Local obtenidos en Weitz Center for Development –CERUR-, en Rehovot, Israel, así como estudios técnicos para el Manejo de Desechos Sólidos y Reciclaje obtenidos en el International Center for Environmental Technology Transfer –ICETT- en Yokkaichi, Japón. Actualmente es catedrática en la Facultad de Arquitectura en la UFM para “Análisis y Diseño Urbano”, así como en “Seminario Socrático de Ciudad”.  Colabora con la Maestría en Administración de Proyectos Inmobiliarios de la Escuela de Negocios de la UFM. Desde el año 2005 labora en la Municipalidad de Guatemala, como asesora profesional en diversos proyectos urbanos; los más recientes orientados a las TIC’s y Smart Cities. Desde el año 2016 colabora como Alcalde Auxiliar en la Zona 9 de la Ciudad de Guatemala y también ha realizado otras consultorías en el ámbito urbano con entidades privadas como otras instituciones públicas.

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